El ocio y la cultura
son dos de los temas de más ferviente actualidad en la sociedad, ya que son las
actividades a las que solemos dedicar esas supuestas ocho horas de tiempo libre
que nos consiguió la Segunda Internacional de Trabajadores, junto a las 8 de
sueño y 8 de trabajo (las tres ochos). Así, muchos de esos planes propuestos
para nuestras horas libres forman parte de lo que se considera “cultura”, que
abarca desde la visita de un museo hasta la visualización de un espectáculo o
monólogo en algún teatro, asistir a algún concierto e incluso probar la
gastronomía típica de un sitio también es cultura. Las actividades culturales
se llaman así porque forman parte de las costumbres, características y formas
de vida y expresión de una sociedad. Por ejemplo, guste o no; tópico y típico o
no, los toros son una costumbre cultural española.
Pero el debate que se
abrió hace unos años es acerca del precio de toda esta oferta cultural en
España. Y es que resulta que todos los españolitos somos muy intelectuales y
nos gusta darnos golpecitos de pecho diciendo que podríamos ser mucho más
cultos si todo no fuese “tan caro”, que es el mal que por desgracia sí
padecemos en muchos sectores los ciudadanos españoles. Lo mismo me equivoco,
pero con todo esto de la moda hípster
y vintage parece que ha puesto de actualidad
ser un poquito más entendido en temas de películas, música y lecturas
alternativas, el arte moderno…así como todo aquello de "el arte por el arte" etc. A mí me recuerda un poco a los años 80 y 90 y a las vanguardias. Y como el fenómeno hípster se da, sobre todo, entre los jóvenes universitarios…nada
mejor que una encuesta sobre cultura para saber un poquito más acerca de esto.
Las preguntas del cuestionario,
13 exclusivamente, no eran demasiado profundas, sino más bien tirando a
objetivas y cortas; pero, efectivamente, las cosas se complicaban un poquito llegando al final
de la encuesta. Primero que todo, edad, estudio/empleo y sexo; factores con los
que poder generar algún tipo de respuesta. El de género la verdad es que no era
para nada relevante, pero bueno. Tanto la edad como si estudian o trabajan
sobra decir que sí que eran factores de peso en el análisis.
La encuesta iba
encaminada a realizar un estudio sobre el consumo cultural, especialmente entre
los jóvenes universitarios. Pues bien, entre las preguntas realizadas, se
encontraban las de si se realiza alguna actividad cultural por semana y a
cuáles. El 51, 8% de los 103 encuestados respondió que sí a actividad cultural
semanal, y entre las opciones dadas ganaban la literatura y la música con
un 25,5% y 23,6% respectivamente.
Está bien, primer paso
superado: nuestros jóvenes sí consumen cultura (no solo el botellón y todo eso). En otras cuestiones se les
preguntaba sobre si disfrutaban realizando actividades de este tipo, cuáles
eran sus preferencias, qué museos frecuentan, si suelen ir al cine o a través
de qué medios suelen enterarse…etc. De todas estas preguntas dedujimos que sí,
un 63,1% va con frecuencia al cine, un 46% dedica parte de su tiempo mensual a
actividades culturales, que un 99% disfruta haciéndolo y que un 67% se entera a
través de Internet de los planes de ocio y cultura disponibles.
Pero lo más
interesante, desde mi punto de vista, venía a continuación la pregunta número
13: “¿con respecto a los recursos culturales que ofrece internet, consume
cultura a través de la red (ver películas, escuchar música, descargarla…)?”.
Las respuestas a esta fueron mayoritariamente afirmativas (101 de los 103
encuestados respondieron que sí), muchos contando incluso que escuchaban y
descargaban música, así como películas y series de ficción. Pero la cuestión daba
un giro más al preguntar acerca de si lo hacían a través de medios lícitos o de
la piratería. En este caso, la minoría de los encuestados respondía que consume
cultura a través de medios lícitos, un amplio número de jóvenes respondía que
exclusivamente a través de piratería y la gran mayoría optaba por el híbrido: “ambas”.
A continuación, en el
mismo tono, se les cuestionó sobre su opinión acerca de la piratería, donde
encontramos opiniones variopintas: muchos no disponían de información acerca
del tema, otros estaban en desacuerdo porque perjudica a la industria, otros
añaden a esta opción que dados los precios y el IVA aplicado a la cultura, la
piratería es justificable e incluso la mejor opción. Algunos encuestados son más
radicales, por un lado algunos defienden que están de acuerdo con ella, y otros
que es ilegal y que debería ser condenada; otros piden solución y la gran
mayoría concluye que uno de los motivos son los precios que tiene en general la
cultura en España.
Y volvemos al comienzo.
Los precios que tienen las actividades culturales en España. Al final, pese a
las maneras, los jóvenes sí están interesados en la cultura, además de esa
plaga de ver Telecirco que parece que se extiende por momentos. Los jóvenes
queremos consumir cultura, aunque sea porque está de moda; ¡y gracias a Dios que eso está de moda! Pero no se puede, no
nos dejan. Porque nuestras posibilidades económicas condicionan nuestra
inversión en cultura. Ahora es cuando viene el comentario: “sí, pero el
calimocho de los sábados por la noche no les falta”. Absolutamente cierto,
nunca falta. Como tampoco faltaría un buen vino –que eso también es cultura- si pudiesen
permitírselo.
¿El problema? Que llegamos siempre al mismo rifirrafe...y la cuestión es que, mientras exista lo gratuito, nadie va a pagar lo no gratuito. Es triste, pero es real. Por supuestísimo que el arte merece ser pagado. Y por supuestísimo que los jóvenes, además de -muchos- ver Telecirco están interesados en la cultura y el arte. ¿Entonces, los jóvenes consumen cultura? ¡Y tanto! Pero, por desgracia, consumen solo la que pueden.