Recién despedido
–para la sorpresa de todos sus compañeros de profesión y de periódico, así como
para sus seguidores- del diario El País, después de veinticinco años de
colaboración con esta cabecera, que más que su trabajo ha sido su casa, el veterano
y mítico periodista acudió a nuestra facultad de Ciencias de la Información de
la UCM para reflexionar con nosotros sobre la profesión. Y, para nuestro
asombro, apenas dedicó palabras, ni siquiera de desprecio, ante uno de los
hechos más significativos en la historia del periodismo reciente: uno de los
periódicos de mayor prestigio nacional despide a uno de sus colaboradores por
las palabras que éste les dedicó en una entrevista a The New York Times.
Aguilar, con un
aspecto algo endeble y una respiración escabrosa y difícil, nos mostró su lado
más humano durante un encuentro de casi dos horas en que nos brindó una clase
magistral de periodismo. No al estilo Mario Tascón en el New Paper 10, sino al
más puro estilo Kapuscinski. “Los periodistas no somos noticia, no debemos ser
los protagonistas”, decía. Todo con un cierto tono que se podía aplicar a su
reciente experiencia con El País, pero que sin embargo pasaba por alto. Solo se
refirió a ello diciendo que “lo peor que se puede ser, es víctima”, y aclarando
que no iba a “ingresar en la cofradía del Santo Reproche”, citando a Sabina.
Esto fue
probablemente lo que más me impresionó de él, ya que un periodista con el
prestigio que su figura merece, lejos de comportarse con la indignación y la
soberbia que cabría esperarse de un profesional de su talla, estaba enseñándonos
un lado puramente humilde y honesto; y con él estábamos aprendiendo esa lección
sobre el papel que ocupamos en la sociedad: no somos los protagonistas. Lo que
sería “marcarse un Kapuscinski”, una buena dosis de ética periodística.
Otra cosa que
fue de agradecer durante su ponencia fue que nos aseguró que el periodismo, y
nosotros como sus vasallos, tiene futuro; que se está transformando, pero que
sigue desempeñando una labor social de vital importancia. La diferencia es que
ahora los ciudadanos, por los avances tecnológicos, ya saben lo que ha pasado,
pero necesitan que alguien se lo explique en profundidad. Además apuntó que,
pese a que todo se ha transformado, “lo que no ha cambiado es la entraña del
ser humano, nos siguen importando las mismas cosas: la defensa impepinable de
las libertades, que no se alcanzan una vez para siempre, sino que hay de
seguirlas defendiendo”. Y “para eso –decía-,
está el periodismo”.
Con respecto a
la crisis del periodismo en papel, él aseguró que éste jamás va a desaparecer
porque es un elemento de lujo, y que ese es el único sector que nunca sufre
crisis. Además apuntó que su semanario Ahora se ha atrevido con el papel, no
solo por eso, sino porque ayuda a una selección más depurada de lo que se
quiere contar. “Queremos ser planta depuradora en medio de las inundaciones”,
reflexionó.
Llegando al
final de su ponencia, nos invitaba a acercarnos al proyecto Ahora, con el que
se siente muy entusiasmado; y nos daba ánimos a seguir adelante con esta
profesión por la que compartimos pasión. Sin duda este encuentro con el gran
Miguel Ángel Aguilar fue toda una lección de vida y de periodismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario