Sinceramente, nunca me
gustó la película Titanic. La vi de pequeña, y recuerdo muy pocas películas tan
trágicas como ésta. Incluso pienso que en parte es por ella lo de mi
pequeño miedo al mar. Porque lo más terrible de todo es saber que eso que se ve
y se siente en la película sucedió de verdad, fue una historia real, ocurrida en la madrugada del
15 de abril de 1912. Ahora, de mayor, he acudido a ver la exposición, y sigue
siendo igual de duro ponerse en el lugar de todos aquellos pasajeros que sobrevivieron o no a tan trágica situación. La película me sigue sin gustar, pero hay que saber reconocer un trabajo bien hecho, y sí puedo decir que el universo Titanic, a partir de esta experiencia en esta exposición, ha
comenzado a ocupar un lugar de admiración y fascinación en mí.
Es increíble que más de
200 objetos originales se mantengan en tan buen estado y hayan sido dispuestos
con tal éxito y elegancia para recrear prácticamente a la perfección el
ambiente en que se embarcaron los pasajeros del Titanic. De comienzo a fin, se vive la exposición de una manera apasionante a través de un audioguía individual. Es todo un viaje real, un
recorrido por la historia y la leyenda del transatlántico más famoso del mundo.
La visita guiada –opción
altamente recomendable para introducirse de lleno en el universo Titanic-
comienza con la historia de cómo surge la idea de este barco y los otros dos
similares, el Olympic y el Britannic, de los que se habla también a lo largo del
recorrido. Se presenta así a los principales ideólogos del proyecto, a los
trabajadores que lo construyeron, los materiales…y poco a poco, esa voz
profunda va explicando detalle a detalle el desarrollo de manera cronológica,
desde el día en que el Titanic fue pensado hasta el día en que zarpa el
transatlántico y, cinco después, cómo se hunde en medio de las aguas de un
gélido Atlántico Norte.
Sobrecogedor,
abrumante, espeluznante…una de las mejores exposiciones a las que he asistido, no solo por lo que retrata, sino por cómo lo hace, por la narración
general del transcurso de los hechos: los detalles muy logrados, una
maravillosa disposición, hilada y coordinada a la perfección con el sentido de
la historia, alternada con testimonios reales de gente que sobrevivió, de otra
gente que no. Diría que se trata incluso de un trabajo de la talla de un ejercicio
periodístico, de una novela de no ficción hecha realidad y a tamaño
real (a excepción del barco, claro).
Los escenarios están
muy conseguidos, la caracterización de cada uno de ellos es excelente, los
objetos recuperados pueden apreciarse de cerca, y son bastante impresionantes
las dos maquetas que hay, tanto del barco en perfecto estado, como una vez
hundido. Es destacable, además, el hecho
de que no se abusa de las referencias a la película protagonizada por Leonardo
DiCaprio y Kate Winslet, –a pesar de que fue una historia de amor real- que
haría pecar a la exposición de “comercial”.A modo de conclusión, destacar los puntos más álgidos o que más me emocionaron a lo largo de la visita, ya que hay espacios y situaciones (por lo que va contando el audioguía) que verdaderamente ponen los pelos de punta. Por ejemplo, y sobre todo, cuando se pasa por la recreación exacta de los pasillos, así como al ver las habitaciones –inevitablemente y especialmente las de primera clase-, o al pasar por una zona en que hay una pequeña recreación del iceberg, que puede incluso tocarse para sentir el frío del agua en que se hundió el transatlántico, y tantos pasajeros con él; la sala donde se hallaba el teléfono y la radio por donde contactaban con otros barcos, etc. Por último, a mí, en concreto, me emocionó el momento en que se cuenta la historia de los músicos, que siguieron tocando hasta el final.
Sin duda esta exposición es uno de esos viajes culturales en
los que vale la pena sumergirse.
Ficha técnica: FECHA: del 02/10/2015 al 06/03/2016. TARIFA: oscila entre los 6 y 12€ según el día de visita, consultar en la web. HORARIO: de Lunes a Domingos - 10 a 20 horas. Las últimas
personas en entrar pueden permanecer en el interior hasta las 21:30 horas. LUGAR: Sala de
Exposiciones del centro Fernán Gómez en el Centro Cultural de la Villa. DURACIÓN: 90 minutos



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