martes, 29 de diciembre de 2015

New Paper 11: Miguel Ángel Aguilar

Recién despedido –para la sorpresa de todos sus compañeros de profesión y de periódico, así como para sus seguidores- del diario El País, después de veinticinco años de colaboración con esta cabecera, que más que su trabajo ha sido su casa, el veterano y mítico periodista acudió a nuestra facultad de Ciencias de la Información de la UCM para reflexionar con nosotros sobre la profesión. Y, para nuestro asombro, apenas dedicó palabras, ni siquiera de desprecio, ante uno de los hechos más significativos en la historia del periodismo reciente: uno de los periódicos de mayor prestigio nacional despide a uno de sus colaboradores por las palabras que éste les dedicó en una entrevista a The New York Times.

Aguilar, con un aspecto algo endeble y una respiración escabrosa y difícil, nos mostró su lado más humano durante un encuentro de casi dos horas en que nos brindó una clase magistral de periodismo. No al estilo Mario Tascón en el New Paper 10, sino al más puro estilo Kapuscinski. “Los periodistas no somos noticia, no debemos ser los protagonistas”, decía. Todo con un cierto tono que se podía aplicar a su reciente experiencia con El País, pero que sin embargo pasaba por alto. Solo se refirió a ello diciendo que “lo peor que se puede ser, es víctima”, y aclarando que no iba a “ingresar en la cofradía del Santo Reproche”, citando a Sabina.

Esto fue probablemente lo que más me impresionó de él, ya que un periodista con el prestigio que su figura merece, lejos de comportarse con la indignación y la soberbia que cabría esperarse de un profesional de su talla, estaba enseñándonos un lado puramente humilde y honesto; y con él estábamos aprendiendo esa lección sobre el papel que ocupamos en la sociedad: no somos los protagonistas. Lo que sería “marcarse un Kapuscinski”, una buena dosis de ética periodística.

Otra cosa que fue de agradecer durante su ponencia fue que nos aseguró que el periodismo, y nosotros como sus vasallos, tiene futuro; que se está transformando, pero que sigue desempeñando una labor social de vital importancia. La diferencia es que ahora los ciudadanos, por los avances tecnológicos, ya saben lo que ha pasado, pero necesitan que alguien se lo explique en profundidad. Además apuntó que, pese a que todo se ha transformado, “lo que no ha cambiado es la entraña del ser humano, nos siguen importando las mismas cosas: la defensa impepinable de las libertades, que no se alcanzan una vez para siempre, sino que hay de seguirlas defendiendo”. Y “para eso      –decía-, está el periodismo”.

Con respecto a la crisis del periodismo en papel, él aseguró que éste jamás va a desaparecer porque es un elemento de lujo, y que ese es el único sector que nunca sufre crisis. Además apuntó que su semanario Ahora se ha atrevido con el papel, no solo por eso, sino porque ayuda a una selección más depurada de lo que se quiere contar. “Queremos ser planta depuradora en medio de las inundaciones”, reflexionó.

Llegando al final de su ponencia, nos invitaba a acercarnos al proyecto Ahora, con el que se siente muy entusiasmado; y nos daba ánimos a seguir adelante con esta profesión por la que compartimos pasión. Sin duda este encuentro con el gran Miguel Ángel Aguilar fue toda una lección de vida y de periodismo.

martes, 15 de diciembre de 2015

De la cultura al papel: Revista Ábaco

La revista Ábaco es una publicación especializada en el ámbito cultural y de las ciencias sociales que tiene como objetivo fundamental dar a conocer al lector temas atemporales desde diversas perspectivas en un mismo número. Es decir, cada ejemplar se centra en una monografía abordada desde el punto de vista social, económico, psicológico, cultural...etc. Por ejemplo, la última edición de la revista se centraba en el tema de Grecia, explicando cuestiones de la tradición política, social, literaria, filosófica, etc., que caracteriza al país. Es destacable además que esta revista tiene como premisa principal también el tener la óptica puesta en temas relevantes o de actualidad, por lo que cada número trata acerca de un tema relacionado con algún suceso reciente en el mundo (lo que se conoce como percha en periodismo).

Se trata de una publicación de periodicidad trimestral, por lo que sus números suelen ser extensos y muy elaborados; y dispone de una envergadura a nivel mundial, aunque enfocada especialmente a lectores de habla hispana. Es una revista abierta a la participación de todo el que lo solicite, y da oportunidad de acceder a esta posibilidad, facilitando el contacto a través de la web de manera visible. En lo que respecta a la revista digital, la distribución de la página web deja algo que desear, ya que es un poco confusa al principio para aquel que no conoce la publicación; aunque la información se encuentra fácilmente, así como las claves para comprender el funcionamiento de la revista. 

Con respecto al papel, supone un gran logro que el periodismo cultural aún prevalezca en formato papel, ya que es un formato cercano a la ciudadanía, en el que confía la población al fin y al cabo, el formato de referencia. Por ello es importante que, aunque de forma trimestral, permanezca esa forma de acercarse a la sociedad que supone el papel, de hacer los contenidos tangibles, de hacer la cultura algo físico, en forma de libro y con el sello de Ábaco. Podría decirse que esta publicación, además, no ha caído en la crisis del papel, ya que desde el principio vivió y vive de las suscripciones de sus fieles lectores, lo cual permite publicar una cifra más aproximada a las ediciones que se van a vender, evitando así el desperdicio, no solo económico que conlleva la impresión de todas ellas, sino también el desperdicio de papel.


Con más de 30 años de actividad, Ábaco nace como iniciativa en Asturias en 1986 y comienza como publicación local, traspasando poco a poco fronteras y convirtiéndose en una revista de renombre entre las especializadas en cultura; ya que esta publicación abarca todos los ámbitos posibles: desde el cine y la literatura, hasta el aspecto más económico o social. Además, lo lleva a cabo de una forma especial y, en parte, condicionada por su periodicidad; y es que esta revista realiza monografías en cada número, y va de lo concreto a lo general; focalizando en ámbitos muy determinados su estudio cultural en cada edición. Su intención principal es definida por ellos mismos  en su web explicando que en cada número tratan de “ofrecer un panorama sobre una cuestión de actualidad con un cierto distanciamiento de la urgencia diaria de la noticia que impone una publicación de corte diario o semanal”.

Así, desde mi punto de vista, uno de los rasgos más interesantes que aporta Ábaco como publicación de autoridad en el mundo del periodismo cultural, es que no solo da cabida a todos los ámbitos que abarca el término cultura, sino que además, a través de ello, pretende ejercer una labor social: hacer reflexionar y debatir con sus propias ideas al lector, armarle con nuevas herramientas a través de nuevos conocimientos con los que analizar y juzgar el mundo; pues la cultura enriquece y aporta nuevas visiones y lecturas a las cosas. Quieren ser un “vehículo de reflexión, investigación y debate intemporal e interdisciplinario”, para acercar nuevas perspectivas sobre lo que nos rodea a todos como individuos que forman parte de una sociedad con las mismas características que se desarrollan en la revista. 

Hacer pensar para existir, citando al filósofo; y para no caer en el vacío en que nos introducen los poderosos cada vez que se menosprecia, recorta o envenena la cultura, que por ser quizá uno de los bienes sociales más importantes es también así, como la educación o la sanidad, uno de los más maltratados.


FICHA

-Nombre: Revista Ábaco.

-Fundación: fundada en 1986, en Asturias.

-Periodicidad: trimestral.

-Formato: Se publica en papel, así como en formato digital (donde se publican también noticias).

-Director: Miguel Á. Álvarez Areces.

QUIÉNES LA HACEN

-Consejo editorial-
Miguel Ángel Álvarez Areces; Alberto Hidalgo Tuñón; Faustino Miguelez Lobo; Guillermo Morales Matos; Humberto Morales Moreno; James Fernández; Javier Fernández Vallina; Jeffrey Bortz; José Altschuler; José Ramón Alonso Pereira; José Ramón García López; Juan Cueto; Laurentino Bello Acebrón; Luis Badosa Conill; Luis Sepúlveda; Manuel García Rubio; Margaret J. Hart; María Xosé Rodríguez Galdo; Mario Delgado Aparain; Massimo Preite; Ramón Gutiérrez; Reinhard Friedmann; Sagrario Salaberri Ramiro; Benigno Delmiro Coto.

-Redactores-
Miguel Ángel Álvarez Areces (director editorial de Ábaco); André Argollo Ferrao (Departamento de Arquitectura y Paisaje); Daniel Marías (Departamento de Humanidades); Humberto Morales Moreno; Jesús López Díaz; José M. Lopes Cordeiro, José Parejo; Laura Álvarez Francisco (sección Libros e información de la salud); Luis Alfredo Lobato Blanco; Rubén Figaredo Fernández; Luis M. Piñera (sección historia local); María Gómez Martín (sección Historia y Estudios de Género); Miguel Arrieta Gallastegui †; Pablo G. Guerrero (sección Crítica Cultural y Ciencias Humanas); Pablo García Fernández (sección Sociología y Consumo); Pablo Huerga Melcón (sección Ciencia, Tecnología y Sociedad); Ignacio Fernández del Castro (sección Filosofía y Movimientos Sociales).

-Corresponsales-
Pekín- Beijing, China: Rita Álvarez Tudela [ ritafrera@gmail.com ]
Argentina: María Areces [ maria_areces@artear.com ]
Brasil- Uruguay: Armando Olveira (Montevideo) [ warolve@adinet.com.uy ]
Países Bajos: Ingrid van der Voort [ floggiston@gmail.com ]

DISEÑO Y DESARROLLO WEB

CONTENIDOS Y SECCIONES

-Blogosfera de Ábaco-
Soplo de conocimiento
Rubén Figaredo
Crónicas migrantes
Rita Álvarez Tudela
Pienso aquí y ahora

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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Arte y poder, un binomio universal

El mejor ejemplo que ha dejado plasmado la historia para comprender el binomio que entrelaza el concepto de arte y poder es el de las antiguas civilizaciones, y cómo ese rasgo ha prevalecido a lo largo de todas las posteriores. Desde el comienzo de las civilizaciones, siendo Egipto la primera, una de las formas más clarividente de manifestar a quién pertenecía el dominio de esa sociedad o civilización era el arte. Un pequeño análisis a la visita al Museo Arqueológico Nacional refleja a la perfección esta tesis.


Por arte, hoy, entendemos casi todo. Es decir, podría decirse que prácticamente todo es arte: desde las vasijas y útiles que empleaban nuestros antepasados prehistóricos, hasta las armas o las pinturas en paredes y esculturas, e incluso la forma de enterrar. También porque suele estar inexplicablemente –a mi modo de ver- asociado arte con antiguo. Pero, en cualquier caso, todo ello era una proyección del poder, ya que los líderes de dichas sociedades –en el caso de Egipto, por ejemplo, el faraón y su familia, y escalas sociales similares; o en el de Roma, el emperador y su familia, y la gente de su mismo estrato social, que aún no estaban bien definidos- eran los que mejores utensilios, vasijas y ritos funerarios tenían.

En el caso de Egipto es especialmente imponente, ya que a los faraones se les enterraba en sarcófagos muy ornamentados y elegantes, bajo pirámides majestuosas y junto a un montón de utensilios para “su otra vida”. Estos sarcófagos reflejaban otro elemento de vital importancia, ya que en ellos se narraba, a través de jeroglíficos, la historia del faraón en cuestión; que era la escritura de la época. 

Este es otro modo en que el arte delimita la importancia y el poder de cada sector social a través de las civilizaciones; pues solo tenían acceso a él aquellos que disponían de posibilidades económicas. Así, solo sabían leer y escribir los más poderosos.

A partir del siglo XIX- XX las cosas dieron un gran giro, igual que la concepción del arte, pero hasta entonces éste fue un privilegio de lujo que solo las clases sociales más altas podían permitirse. La propia Edad Media lo refleja: los artistas estaban al servicio de mecenas que decidían qué tipo de arte querían. A la vista queda que el arte era de los poderosos, pues ellos eran los retratados en la mayoría de las pinturas, esculturas e incluso hasta en poemas y escritos (los mencionados jeroglíficos, por ejemplo). Incluso la historia es de los poderosos, pues los libros lo reflejan diciendo frases del tipo “esta obra la pintó Goya para Carlos III”, o similares.

Otra muestra reveladora del binomio mencionado es la que concierne a la invisibilización de la mujer y la visibilización del hombre. La mujer fue infravalorada desde el principio de la historia, y tratada como un mero objeto (y aun así ésta no reconocida). Más adelante las cosas cambiaron, pero aún hoy esa concepción de la minusvaloración del género femenino se mantiene anclada en el imaginario colectivo. Apenas hay representación de la mujer en el arte, y, de serlo, lógicamente, son solo las poderosas (por ejemplo la escultura de Livia, esposa del emperador Augusto).

Así, poder y arte han sido íntimamente ligados durante muchos siglos, hasta que el arte dio un golpe en la mesa y se desligó casi totalmente del poder. Incluso podría decirse que esa separación de bienes ha convertido la libertad del arte en libertinaje, tanto que ya ni el arte sabe lo que es arte. Ahora el arte es poder, no el poder, arte.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Obituario (ficticio): Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa, el ilustre y reconocido novelista y periodista latinoamericano, murió ayer, 2 de diciembre de 2015, en su residencia de Madrid, a causa de una coma mal puesta en su obituario ficticio. Los detalles más concretos de su muerte aún se desconocen, aunque se sabe que el escritor se hallaba en su escritorio a la hora habitual de su oficio de escribir, las nueve de la noche, cuando navegando por la red encontró un obituario falso mal escrito, que le produjo una sobredosis de risa, ante la cómica idea de realizar un obituario ficticio, unida a un par de comas mal puestas en el texto que se le atragantaron, terminando así con su vida, a los 79 años de edad.

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa (Perú), en el centro de una familia deshecha, motivada por el divorcio de sus padres antes de su nacimiento. El reconocido escritor comenzó en el mundo de la literatura estudiando Letras y Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, Perú), y empezó sus andaduras por el mundo del periodismo poco después de iniciar sus estudios, compaginando hasta siete trabajos distintos, la gran mayoría de ellos en medios de comunicación. El joven Vargas Llosa publica su primera obra como dramaturgo, con el drama La huída del Inca, aunque no es hasta 1959 con el título Los jefes, un conjunto de cuentos, cuando su carrera literaria comienza a dar sus frutos. Por esta primera segunda obra recibe el premio Leopoldo Arias, que sería solo el primero de los muchos premios que recibirá a lo largo de su vida.

Desde entonces, y hasta hace apenas unas horas, el legendario Mario Vargas Llosa, uno de los escritores por excelencia protagonista de dos siglos, XX y XXI, se consolidaba como un referente literario y una autoridad novelística crítica. Además de su actividad como literato, siempre íntimamente ligada a la de periodista, el autor al que hoy se despide destacó también por su activismo político, al igual que otros de su talla como Pablo Neruda o Mario Benedetti; pues Vargas Llosa llegó incluso a presentarse como candidato para la presidencia de Perú en la década de los 80-90, perdiendo las elecciones.

Habiendo publicado más de 60 obras, recibió numerosos premios de gran prestigio, como el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1986, o el Premio Nobel de Literatura en 2010.

Si bien es cierto que su trayectoria profesional obtuvo, obtiene y probablemente obtendrá aún un gran reconocimiento universal, la última etapa de su vida estuvo muy marcada y manchada de rosa, por los escándalos de su vida privada, referentes al divorcio de la madre de sus hijos, Patricia Llosa, y a su romance con Isabel Preysler, que ambos vivieron muy intensamente.

Desde aquí un último homenaje a la gran leyenda literaria que fue Mario Vargas Llosa, y nuestro más sincero pésame a sus seres queridos y sus fieles lectores.

Este es un obituario ficticio realizado como práctica para la asignatura de Periodismo Especializado en Ciencia y Cultura.