La
única posibilidad de sobrevivir es tomando la ola.
Así terminaba su speech Mario Tascón,
uno de esos referentes del periodismo que se ha ganado su lugar a pulso por
haber sabido tener visión, haber sabido innovar y atreverse a coger las riendas
de los nuevos medios cuando los viejos se quedaron antiguos y daba miedo
emprender hacia lo que se avecinaba: el principio del fin del periodismo
tradicional. Tascón acudió a la
conferencia de New Paper 10 en la facultad de Ciencias de la Información con
una presentación de power point, como si de una clase se tratara. Desde luego
que lo fue, una clase magistral. Para comenzarla citó a Einstein: “si buscas
resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, “otro gran consejo que la
prensa tradicional no ha seguido” añadió, y se dispuso a desarrollar su
ponencia a través de doce imágenes, entre ellas algunos cuadros clásicos.
Comenzó con la Lección
de anatomía de Rembrandt y dijo aquello de: “el muerto es la prensa”. Todos al
bolsillo de su atención. Tascón habló de los males de la prensa, y también
ofreció soluciones que los obcecados y soberbios medios tradicionales no
quieren seguir. El periodista explicó la situación de la industria mediática comparándola
a la de los enfermos terminales y las diferentes fases por las que pasan: la
negación, el enfado, la negociación, depresión y, por último, la aceptación. La
TV, comentó, está aún en la primera fase: la negación (se niegan a ver Youtube
y otras webs como una amenaza) y la prensa en la depresión; pero ninguna en la
fase de aceptación. Tascón no perdió la oportunidad de hacer críticas –siempre constructivas,
eso sí- al modelo de periodismo digital, ya que, según su teoría, es un
producto diferente que se está tratando igual, con los mismos mecanismos que a
los tradicionales, y para florecer necesitan otros ingredientes.
Además destacó la importancia de la distribución y de que los periodistas no sirvan solo para escribir, sino que el perfil de un buen periodista, a día de hoy, es saber hacerlo todo: desde escribir a distribuir. Todo ello, poco a poco, ilustrado con imágenes clásicas y también nuevas –no es casualidad que no recurriese solo a clásicos, gran analogía-. En el caso del perfil del nuevo periodista utilizó al Hombre de Vitruvio de Da Vinci. El discurso principal de Tascón fue la necesidad de adaptarse a los nuevos cambios, criticando el paso atrás que ha dado The New York Times con redacciones separadas para digital-tradicional. Él apostaba por las open newsroom y la convergencia para diseñar un producto mejor y más eficiente. Dentro de toda esta mecanización del concepto de periodismo y el proceso de la información, así como del modelo mediático; un atisbo de sensibilidad se vislumbró en la ponencia del respetado periodista: apareció el concepto de creatividad y la importancia de ponerle límites para que florezca, y de la credibilidad, y dijo que el modelo de negocio se basa en esta premisa, y es justo la que están descuidando los medios.
Además destacó la importancia de la distribución y de que los periodistas no sirvan solo para escribir, sino que el perfil de un buen periodista, a día de hoy, es saber hacerlo todo: desde escribir a distribuir. Todo ello, poco a poco, ilustrado con imágenes clásicas y también nuevas –no es casualidad que no recurriese solo a clásicos, gran analogía-. En el caso del perfil del nuevo periodista utilizó al Hombre de Vitruvio de Da Vinci. El discurso principal de Tascón fue la necesidad de adaptarse a los nuevos cambios, criticando el paso atrás que ha dado The New York Times con redacciones separadas para digital-tradicional. Él apostaba por las open newsroom y la convergencia para diseñar un producto mejor y más eficiente. Dentro de toda esta mecanización del concepto de periodismo y el proceso de la información, así como del modelo mediático; un atisbo de sensibilidad se vislumbró en la ponencia del respetado periodista: apareció el concepto de creatividad y la importancia de ponerle límites para que florezca, y de la credibilidad, y dijo que el modelo de negocio se basa en esta premisa, y es justo la que están descuidando los medios.
La última imagen fue La gran ola de Kanagawa, y aquí vino la gran enseñanza: estamos acostumbrados a leer las cosas de forma sistemática, y se nos olvida que todo tiene múltiples lecturas, que solo hay que “trabajar un poco para intentar entender las cosas y no quedarnos con lo que hay a simple vista”. Si lo pensamos bien, los japoneses leen de izquierda a derecha: los pescadores de la imagen no están tratando de huir de la ola, sino de tomarla. Pues, para sobrevivir, solo hay una opción: sortear la ola. Reinventarse, para no morir.
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